23 de enero de 2010

Resumiendo: Un Viaje En Números

No se si alguien alguna vez se puso a transformar lo cotidiano en números. Si nunca lo hicieron, les digo que depende en que nos basemos para la estadística, esta puede ser bastante sorprendente y hasta en algunos casos frustrante. Por imaginar un caso, pónganse a sumar durante un año, la cantidad de horas que pasaron durmiendo, o el monto en dinero que gastaron por ejemplo en cigarrillos. Si nos ponemos a pensar en nuestro medio de transporte, sepan que al recorrer 60.000km con un auto de u$s 5.000, habremos gastado el mismo valor que pagamos por el vehiculo, pero ahora en nafta. No por nada se pelea tanto en el medio oriente…

Siempre me gustaron las estadísticas y por eso sumando algunos números del viaje, llegue a ciertos resultados del mismo. Fueron exactamente 34 días de mochila por Sudamérica, recorriendo 4 países. 3 días en Argentina, 9 en Bolivia, 17 en Perú y 5 en Chile. Unas 816hs, de las cuales 1h30’ fueron sobre un ferrocarril, 8h25’ sobre lancha o bote, 9h15’ en un avión u avioneta, 136hs en bus, micro, 4x4 o auto; y quien sabe cuantas horas caminando. Esto hace que el 19% del tiempo total del viaje haya estado sobre algún medio de transporte moviéndome de un lado a otro. Viéndolo así todo junto asusta un poco, y eso es lo que suele hacer una estadística; minimizar o maximizar algo al extremo.

Dejando un poco de lado los tiempos, pasemos a las distancias. El recorrido total del viaje fue de aproximadamente 12.200km, de los cuales 100km fueron por agua, 5.860km por aire y 6.240km por tierra. Estos últimos, combinados con el tiempo que llevo recorrerlos, da una velocidad promedio de aproximadamente 45km/h.

Por ultimo, tomemos en cuenta algunos datos del costo de vida en el viaje. Respecto al alojamiento, el valor promedio de una cama fue de u$s 8, donde los extremos fueron u$s 3,50 en la Isla del Sol en Bolivia y u$s 12,50 en Viña del Mar, Chile. En lo relativo a la comida, un almuerzo promedio en un restaurante fue de u$s 7,50 donde no tuve en cuenta los casos en los que la comida me la prepare yo mismo en los hostels, ya que los costos eran bastante menores. Con estos números podemos decir que el costo de vida diario, teniendo en cuenta alojamiento, almuerzo y cena, fue de aproximadamente u$s 23.SUEÑO CUMPLIDO

Resumiendo… podemos decir que con poco dinero y muchas ganas, se pueden recorrer distancias inmensurables. Sin dudas que es mas fácil pagar un all-inclusive y evitarse algunos sacrificios, pero eso no siempre nos garantiza el disfrute del viaje.

No creo que haya una manera correcta de viajar, pero esta no solo me permite conocer mucho más por lo económico, sino también mucho más en lo cultural y aprendizaje tanto de la vida como de uno mismo.

Un consejo… no importa como ni cuando, nunca dudes en viajar…

“Que no roben tus sueños…”

9 de enero de 2010

Y Ya No Fui El Mismo...

Como se dice habitualmente, en las películas siempre ganan los buenos. Los finales son casi siempre felices y si no lo son, generalmente ocultan un: “así debía de ser”. Pero indefectiblemente toda buena película debe tener un buen final, hasta se podría decir que si termina de la mejor manera… casi no importa lo que haya pasado antes. En este sentido mi viaje tuvo un final inmejorable.NERUDA

Isla Negra ni es isla ni es negra. Es un hermoso pueblo chileno a orillas del Océano Pacifico, cargado de pinos y algarrobos y con sus calles de arena y tosca. Allí el poeta chileno Pablo Neruda compro un terreno de 6000 metros cuadrados sobre la playa con una pequeña casa de piedra sobre la cima de una loma, la cual refacciono y modelo a su gusto junto a su tercera esposa Matilde Urrutia. Conociéndose su afición a los barcos y los viajes, Neruda visitaba todo tipo de ventas de antigüedades en cualquier lugar del mundo donde se encuentre y compraba todo tipo de objetos para decorar su residencia. Desde puertas y ventanas, hasta faroles, campanas, anclas y caracoles, y su debilidad; mascarones de proa. Su living esta repleto de estatuas de proa donde el destacado y mas codiciado por el poeta era el busto del filibustero sur Henry Morgan, el cual trajo de Paris y representa en la piratería, la genuina Sociedad de “Los Hermanos de la Costa”. La escultura de madera esta empotrada entre grandes piedras de la pared con un gancho como para abordar una ballena. Pesa toneladas y sin dudas el navío que lo llevo bajo el bauprés debió haber sido uno de cinco mástiles, algo así como el Perla Negra del gran Jack Sparrow. En el otro extremo del living, pegada a la otra pared se encuentra Jenny Lindt, otra de sus estatuas, la cual según la poesía del chileno siempre quiso que se enamorara de Morgan. “Era un amor destinado al fracaso; la muy testaruda se negó a fijarse en Henry, ni de reojo; ella prefiere todavía mirar intensa, fijamente a su mar”.

Pasando por un pasillo de techos bajos, escotillas sobre sus paredes de madera y largas hileras de estantes con una colección de botellas de todas formas y colores, se llega al bar, donde Neruda solía recibir a sus amigos. Este con grandes ventanas que dan al mar, esta decorado con lámparas y pinturas marinas y los muebles fijos en el suelo, como si se tratase de un barco. Atravesando una puerta de redondeada se sale a las terrazas que dan al mar. Sobre el césped descansa casi utópicamente un pequeño velero; Marval de Isla Negra, donde el poeta chileno solía sentarse a leerles sus poesías a sus amigos y tomar whisky y algún que otro vino espumante, para según el; bajarse del Marval mareados, “como si hubiésemos navegado durante horas”. A pocos metros un gran campanario en forma de estrella era utilizado por el “navegante terrestre” para saludar a las tripulaciones en sus navíos que pasaban por las costas del pueblo.

Otra de las salas que me llamo la atención fue la mismísima habitación de Pablo y Matilde. Subiendo por una estrecha escalera caracol, ingresamos a esta por la parte noreste. Al hacerlo lo primero que vemos es una pared casi por completa de vidrio que nos da una panorámica del mar casi perfecta. Con los jardines de la casa a sus pies y el horizonte sobre nuestras narices, notamos la dedicación y el conocimiento arquitectónico que tenia Neruda. Colocada en diagonal y de frente a este gran ventanal se encontraba la cama, la cual Pablo coloco de esta manera para que “el sol salga por sobre mi cabeza y se esconda tras el mar por sobre mis pies”. Simplemente el hecho de imaginarse recostado en esos aposentos contemplando un atardecer, hacen a uno estremecerse.FIN DE VIAJE

Baje del primer piso y salí a los patios de la casa. Antes de abandonar el museo decidí sentarme a descansar frente al mar sobre unos maceteros de piedra. Sentía que me estaba perdiendo de algo, que algo estaba pasando por alto, quería despedirme de Neruda, pero fue Neruda quien se despidió de mí. Sobre una viga de madera que sostenía uno de los balcones de la casa leí una frase que resumió mi viaje en apenas una línea. Con pintura blanca y una letra cursiva casi infantil Neruda dio por finalizada mi osadía. “Regrese de mis viajes. Navegue construyendo la alegría.”. Sin dudas que los viajes cambian a uno y alegran el alma. “Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.”

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